El Volcán Puracé tiene aproximadamente 8,000 años de existencia geológica. A lo largo de su historia escrita, iniciada en el siglo XIX, se ha consolidado como uno de los sistemas más activos y dinámicos de Colombia. Su comportamiento alterna entre erupciones efusivas (flujos de lava) y violentas explosiones con flujos piroclásticos.
Cráter principal del Volcán Puracé.
El Servicio Geológico Colombiano (SGC) cambia de manera oficial el estado del volcán de Verde a Alerta Amarilla, impulsado por un incremento drástico en la sismicidad interna asociada al fracturamiento de roca.
Tras variaciones críticas en la sismicidad, la desgasificación y una notable deformación del suelo, el volcán es elevado a Alerta Naranja. Esta condición se mantiene activa por dos meses enteros.
Los parámetros internos muestran una estabilización temporal, permitiendo al SGC retornar el sistema a Alerta Amarilla.
Debido a nuevos incrementos en la sismicidad interna y a la recurrencia de emisiones de ceniza (un fenómeno superficial que no se registraba formalmente desde el año 1977), el volcán regresa a Alerta Naranja.
Los parámetros sísmicos disminuyen de forma transitoria, por lo que el SGC reestablece la Alerta Amarilla.
Ante un repunte crítico en la inestabilidad acumulada del sistema, el SGC eleva de manera definitiva el estado a Alerta Naranja (cambios importantes con probabilidad de erupción en términos de días o semanas).
Horas después de un sismo de gran magnitud sentido en el país, el volcán experimenta columnas de ceniza y gases de hasta 300 metros sobre el cráter, afectando por periodos intermitentes la aeronavegación en Popayán.
El volcán se mantiene bajo una estricta Alerta Naranja. Los reportes diarios del Observatorio de Popayán (SGC) confirman el registro continuo de señales tipo tremor (TR) asociadas a fluidos bajo el cráter a menos de 1 km de profundidad. Asimismo, se documentan constantes emisiones de ceniza (por ejemplo, ocho emisiones en las últimas jornadas) divisadas desde Popayán y veredas como Alto Anambío, Cristales, Chapío y Campamento.
Con base en la actividad reportada por los científicos del SGC, las restricciones y peligros latentes reales se concentran en:
La Alerta Naranja indica un comportamiento altamente inestable del sistema volcánico. Se prevén los siguientes eventos de manera recurrente:
Emisiones continuas con columnas de vapor y gases. Caída de material en Popayán, Puracé, Totoró, Sotará, veredas como El Alto, Cristales y zonas de alta montaña según el viento.
Emisiones elevadas de dióxido de azufre (SO₂) y CO₂. Fuerte olor a azufre perceptible en zonas habitadas y restricción total de acceso por gases letales acumulados cerca de la cumbre.
Cientos de sismos diarios asociados a fracturamiento de roca y dinámica de fluidos magmáticos. Eventos muy superficiales (a menos de 1 km) percibidos comúnmente por la población local.
Posibilidad de tormentas eléctricas volcánicas (rayos y descargas nocturnas) causadas por la fricción de ceniza y partículas cargadas sobre la vertical del cráter.
Seguimiento visual del estado del volcán y los cauces hídricos de la zona de influencia.
Columna Eruptiva - Registro 1
Monitoreo de la pluma de vapor y gases.
Caída y Dispersión de Ceniza
Registro del material particulado en el aire.
Río Anambío - Tramo Alto
Evaluación de arrastre de sedimentos.
Río Anambío - Tramo Medio
Inspección del nivel del cauce hídrico.
Planifica la preparación para emergencias volcánicas. Selecciona el tipo de kit e ingresa la cantidad de personas o estudiantes:
Organización comunitaria, escolar e institucional ante una alerta de evacuación por riesgo volcánico:
Puntos de Encuentro y Albergue Temporal: Polideportivo Municipal y Teatro Municipal.
Rutas Primarias: Vías principales señalizadas alejadas de cuencas e hídricos propensos a lahares.
Puntos de Encuentro: Zonas altas despejadas, campos abiertos y crestas de cerros alejados de ríos, quebradas y cauces hídricos.
Coordinación Comunal: Acudir a los puntos de evacuación delimitados por las Juntas de Acción Comunal (JAC), la UNGRD, los Consejos Comunitarios y las autoridades del Resguardo Indígena.
Las sedes escolares cuentan con zonas de repliegue seguro y evacuación rápida definidas dentro de sus Planes Escolares de Gestión del Riesgo (PEGR):
Guía técnica detallada para mitigar las afectaciones causadas por la caída de ceniza y la emisión de gases en las actividades productivas de la región:
Riesgo: Problemas digestivos, intoxicación por fluorosis y quemaduras bucales por comer pasto con ceniza ácida.
Riesgo: Quema de follaje por acidez, taponamiento de poros (estomas) y quiebre de tallos por peso del material.
Riesgo: Muerte por asfixia debido al exceso de sedimentos, aumento de acidez (pH) y obstrucción de agallas en los peces.
Riesgo: Colapso de techos livianos por acumulación de ceniza seca/húmeda y contaminación del agua hídrica.
El Parque Nacional Natural Puracé abarca más de 83.000 hectáreas declaradas Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1979. Este ecosistema de páramo y bosque altoandino es considerado la estrella hídrica de Colombia, pues en sus cumbres nacen cuatro de las arterias fluviales más importantes del país: los ríos Magdalena, Cauca, Patía y Caquetá.
La vegetación de páramo está adaptada a condiciones extremas de frío, viento e insolación:
El área protegida brinda refugio a especies emblemáticas en alto riesgo de extinción:
El aumento en la desgasificación y la ceniza durante la Alerta Naranja altera los frágiles equilibrios del páramo:
Especies emblemáticas de fauna protegidas en el PNN Puracé.
Pon a prueba tus conocimientos respondiendo este cuestionario de 15 preguntas claves.
Obtuviste X de X respuestas correctas.